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Bodhisattva Tara de Cuatro Brazos de Bronce Cinabrio de 4" – Estatua de Templo
Bodhisattva Tara de Cuatro Brazos de Bronce Cinabrio de 4" – Estatua de Templo
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Esta estatua de 10 cm de la Colección del Templo Tibetano de Tara Bodhisattva de Cuatro Brazos destila una poderosa presencia en una forma pequeña y contemplativa. Fundida en bronce antiguo y acabada con tonos cinabrio, la figura de pie está ricamente detallada, pero tiene el tamaño ideal para una observación cercana y diaria, ya sea en un escritorio, altar o estante pequeño.
En la tradición Vajrayana, Tara es conocida como una protectora rápida y compasiva, a menudo invocada para ayudar a superar el miedo, la incertidumbre y los obstáculos. Los múltiples brazos sugieren su capacidad para alcanzar muchas direcciones a la vez, ofreciendo asistencia donde más se necesite. El acabado en cinabrio añade calidez y una sensación de auspiciosidad, evocando las estatuas de los templos sin abrumar un interior moderno.
Debido a su modesta altura, esta pieza es especialmente adecuada para espacios íntimos donde se pasa tiempo en concentración: una oficina en casa, un rincón de lectura o un espacio de meditación. Puede permanecer sola como una guardiana tranquila o integrarse en una disposición más elaborada con incensarios, pequeños cuencos de ofrenda o piedras y ramas recogidas de lugares significativos.
Dimensiones
- Altura: 10.5 cm (4.1")
- Longitud: 5 cm (2")
- Anchura: 3.5 cm (1.4")
- Peso: aprox. 0.25 kg (incluidos los materiales de embalaje)
Materiales y origen
- Materiales: Bronce antiguo con acabado/pintura de cinabrio
- Motivo: Tara Bodhisattva de Cuatro Brazos, de pie
- Origen: China
- Estado: Buen estado
Colocación y cuidado
Colóquela sobre una superficie estable a la altura de los ojos o ligeramente por debajo cuando esté sentado, en una mesa de Buda, en un rincón del escritorio o en un estante. Muchas personas optan por tener a Tara cerca de espacios de toma de decisiones o de curación. Desempolve suavemente con un paño suave y seco; evite los limpiadores abrasivos y la exposición prolongada a la luz solar directa para preservar tanto la pátina como el color.
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